Puentes en Sevilla

A lo largo de la historia, los puentes construidos por las distintas sociedades han cumplido la tarea de facilitar las comunicaciones y el transporte, acortando y haciendo más cómodas las distancias. Sin embargo, la genialidad arquitectónica, los detalles de la ingeniería y los hermosos colores de los puentes; convirtieron a estos elementos en atractivos artísticos para varias ciudades. Sevilla no es la excepción. Durante su llegada, no deje pasar la oportunidad para pasear por los puentes de Sevilla, gran atractivo que poco a poco alcanza a mayor cantidad de adeptos.

Ingresando por la zona norte de Sevilla, al lado del río Guadalquivir, se puede observar el Puente del Alamillo. Esta fabulosa proeza de la arquitectura se ha convertido en uno de los lugares más importantes de la ciudad desde 1991. Además de hacerle más simple la vida a los sevillanos, adorna el paisaje de la ciudad, mezclando a la perfección el dinamismo del diseño moderno con la calidez de la Sevilla clásica. Se puede divisar un enorme mástil, que desde hace más de una década ha caracterizado al puente. Con más de 140 metros de altura se eleva imponente en el paisaje citadino.

Luego de eso podrá visitar el Puente de la Barqueta. Esta hermosa construcción podría ser visitada luego de que conozca el Convento de San Clemente, ya que se encuentran a escasa distancia. El puente es conocido por haber sido parte de la Exposición Universal de 1992. El puente de la Barqueta es además el lugar más apropiado para conocer la Cartuja, uno de los lugares más bellos de la ciudad y que se conecta, mediante el puente de la Barqueta, con el centro histórico sevillano.

Su camino lo conducirá hasta la calle Torneo. Ahí podrá encontrarse con el Puente de la Cartuja, un lugar muy apropiado para apreciar el movimiento social de Sevilla. Se trata de una especie de pasarela peatonal donde a toda hora circulan los sevillanos. Quedarse parado unos minutos en este puente significa apreciar las costumbres y la personalidad de la provincia  a través de su gente. El puente llega hasta una cale donde se encuentra el Monasterio de Santa María de las Cuevas. No olvide darle una visita a este hermoso recinto. Aunque eso es prácticamente un hecho, ya que el monasterio puede observarse desde la orilla de la calle Torneo, mostrando su imponencia de diseño y arte.

Y por supuesto, no puede olvidar pasear por el Puente del Cachorro; también conocido como el Cristo de la Expiración. El puente es conocido por facilitar la llegada hacia Triana. Además, es la mejor forma de llegar a Huelva y conocer los atractivos de la Costa de la Luz. El puente es también muy especial para observar la vida sevillana, sobre todo durante el verano, cuando la afluencia es mayor por la gente que quiere llegar a la playa. El puente destaca además por tener los pasos peatonales forrados en lona, haciendo más atractiva la construcción y el diseño. Por si fuera poco, la lona hace más cómodas las caminatas de verano.

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