Aguadulce
Es un pueblo fronterizo con los municipios de Osuna al oeste donde el rio Blanco hace de frontera entre las dos localidades y al este con los municipios de Gilena y Estepa. La población de Aguadulce ha variado considerablemente a lo largo de los años. Pasó de apenas 100 habitantes en el año 1750 a 1000 habitantes un siglo más tarde. De 1850 a 1940 se produce el crecimiento demográfico más amplio, hasta alcanzar los 3500 habitantes, máximo histórico poblacional. Será la Guerra Civil y la posguerra, la que propiciara que numerosas familias marcharan a regiones extranjeras, principalmente a Francia y Alemania, o a otras zonas españolas más prósperas, como Valencia y Barcelona. Comienza así un notable desplome poblacional que a penas en la actualidad podríamos decir que se esta recuperando, ya que han logrado demostrar las bellezas naturales que esta posea y que la. Una localidad rica para el desarrollo del turismo rural o de aventura, circundada por montañas, sierras, ríos, parajes naturales de gran belleza y en muchos caso vírgenes. Su origen se remonta a la época de los turdetanos, donde se llamó a la ciudad Marucca. Hasta el siglo XVIII perteneció al marquesado de Estepa, y a partir de entonces se constituyó en municipio. Se cuenta que Miguel de Cervantes pernoctó en la venta junto al río Blanco, en viaje de Granada a Sevilla. Por otro lado, Aguadulce debe sus ingresos gracias a la agricultura sobre todo al cultivo del olivo y del cereal. Sus productos hortícolas, de gran prestigio, fueron premiados hace más de 500 años en la Exposición de París. Este hermoso pueblecito está cruzado por el río Blanco y lo acompañan impresionantes montañas, donde las alturas más importantes del municipio son el Cerro Real al Noreste con 300m, Las Porqueras al Sureste con 306m, Rompesquinas al sur con 300m, y La Molina al Norte con 296m. En definitiva es un pequeño pero hermoso pueblo donde ha visto un amplio crecimiento en lo que al turismo de escape, rural y de aventura se refiere. Los turistas hoy en día disfrutan enormemente de poder salir de excursión, de poder toparse con aventuras extremas, como escalar montañas, lanzarse en parapente, navegar por bajo los caudales de los ríos, en fin las personas hoy en día buscan algo más que unas simples vacaciones de sol, mar y arena. Buscan despegarse de la realidad y desestresarse con ejercicios cargados de adrenalina que los llevan a descargar toda esa energía y recargarse de la nueva llena positivismo y alegría.
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