La Torre del Oro de Sevilla

Sevilla es una ciudad turística por excelencia. Como uno de los municipios más importantes de Andalucía, atrae a cada año a miles de turistas de todo el mundo que se acercan a admirar las bellezas que posee. Además, el centro histórico que aún conserva, está considerado como uno de los más grandes de Europa por lo que conocerlo se convierte en algo realmente encantador. Existen una gran cantidad de monumentos y edificaciones colosales que asombran con sólo observarlas y, ni hablar si se decide interiorizarse un poco más sobre cada una de ellas. Además, muchas de las obras más significativas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1987, por lo que el valor es aún más alto. Se pueden nombrar varias construcciones importantes como la Catedral, el Archivo de Indias, la Giralda o el Alcázar pero, sin lugar a dudas, un monumento que vale la pena conocer un poco más es la Torre del Oro que, con sus 36 metros de alto, se impone a la vista de todo el que pase por allí. El proceso de construcción comenzó en los años 1220 y 1221 por pedido del Gobernador sevillano Abú I- Ulá, cuando se erigió el primero de los tres cuerpos que posee la torre posee. El segundo, de forma dodecágonal al igual que su antecesor, fue construido en el siglo XIV por orden de Pedro I. El tercero es el más nuevo, data del año 1760, y el que sobresale de los tres debido a su forma cilíndrica que culmina en una cúpula. Su edificación estuvo a cargo del ingeniero Sebastián Van der Borcht que, sin lugar a dudas, realizó una obra de gran calidad. Hasta aquí, todo muy bien, pero muchos se preguntarán porqué se llama la Torre del Oro si en su construcción nunca aparece este metal como elemento principal. La razón es simple: la torre brindaba un reflejo de tonalidad dorada sobre el río. Lo curioso es que en ningún momento se le atribuía al oro en sí, sino que se decía que era producto de un tapiz de azulejos. La Torre fue reconstruida varias veces, sobre todo a partir de 1900, por lo que la imagen que ahora se puede apreciar es un tanto distinta a la que se distingue en los grabados originarios de los siglos XVI y XVII. Asimismo, la Torre del Oro sigue teniendo un valor particular y la presencia del Museo Marítimo en una de sus torres la convierte, aún más, en un atractivo interesante para visitar en Sevilla.

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