El Palacio de Lebrija
El Palacio de Lebrija se convierte en una de las mejores casas de Sevilla, es una casa que no solo cuenta con historia, tradición y una belleza arquitectónica única, cargadas de hermosos mosaicos, además en sus salas se atesoran multitud de restos arqueológicos de incalculable valor: vasos, ánforas, columnas, vasijas y esculturas. Además sus paredes se engalanan de elementos decorativos como sus arcos de traza árabe, sus adornos platerescos y su fachada y planta andaluza. Una obra de arte de pie, con más de un siglo de existencia que engalana la ciudad y la viste de elegancia y distinción. El Palacio de Lebrija data del siglo XVI, pero realmente comienza a cobrar vida cuando en 1.901 cuando la Dª Regla Manjón Mergelina, Condesa de Lebrija, antecesora de los actuales propietarios, compra y restaura la casa familiar.
La planta baja la engalanó de verdaderos tesoros artísticos, adquiriendo la colección de mosaicos romanos, así como de piezas arqueológicas de diferentes épocas y culturas. Dª Regla Manjón, fue una ilustre dama, culta y apasionada por la arqueología. Fue la primera mujer académica de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y dos años más tarde por sus méritos y circunstancias, fue elegida académica correspondiente por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y desde 1.922, formó parte de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Sevilla. Por lo que su gusto y amor al arte eran insospechados. Esta también dotó
las habitaciones de elementos procedentes de diferentes periodos artísticos: zócalos de azulejos sevillanos, procedentes de un convento en ruinas, artesonado de un palacio de Marchena, etc. En la actualidad, tras un año de restauración, el Palacio de Lebrija ha vuelto a abrir sus salas al público en visitas guiadas y en ellas se puede admirar, además de la fabulosa colección de restos romanos y griegos, la galería de la planta alta y salas que nunca se habían visto, como el comedor de invierno, piezas únicas como sus bargueños, un Van Dick, un cuadro de la Escuela de Murillo y un Sorolla o la bella biblioteca con sus más de 4000 volúmenes. Definitivamente todo los elementos decorativos de esta hermoso palacio son dignas obras de arte, seleccionados con el más sofisticado gusto no solo por el diseño de interiores si no por un arte único representativo de diversos géneros. Una visita obligada, una parada única, no se arrepentirá.
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